Inés Indart es paz, tierra, cielo abierto y vecinos de verdad. A 250 km de Buenos Aires, con todo lo que necesitás para vivir bien.
Símbolo de historia y orgullo. El punto de encuentro donde Inés Indart muestra su alma bonaerense.
Más de lo que imaginás. La tranquilidad, la naturaleza y la comunidad que las ciudades perdieron.
Paisajes pampeanos únicos, atardeceres infinitos y conexión con la tierra.
El restaurante del pueblo: cocina casera, carnes de campo y una atmósfera única.
Escuela, club social, iglesia y vecinos que se conocen.
Estancias que abren sus puertas. Un día de campo auténtico.
Folklore, doma, jineteada y calor comunitario bonaerense.
Sin tráfico, sin estrés. Terrenos y casas a precios accesibles.
En Inés Indart hay un restaurante que es mucho más que un lugar para comer. Es el punto de encuentro donde se celebran los cumpleaños, se reciben visitantes y se festejan las cosechas.
Cada plato cuenta una historia: el cordero criado a metros de tu mesa, las verduras del huerto, el pan casero. Una experiencia que las ciudades no pueden replicar.
Estas son las actividades que se pueden hacer hoy, para todos.
Club Social
Pileta municipal
Cancha del club
Cancha del club
Estancias locales
Centro cultural
Club Social
Predio municipal
Consultá los horarios y planificá tu viaje.
Tu voz importa. Si ves algo en el pueblo que se puede mejorar — una calle rota, un espacio verde abandonado, un problema de luminaria — mandanos el reporte con foto y propuesta.
Sin burocracia. Tu DNI nos alcanza para identificarte. Todo llega directamente para darle seguimiento con el municipio de Salto.
Tus datos son confidenciales y se usan únicamente para gestionar el reporte con el municipio.
Inés Indart tiene todo para crecer. No es una promesa — es una convicción compartida por los vecinos que eligieron quedarse y por los que quieren volver.
Atraer familias con vivienda accesible y lotes con servicios.
Calles, luminaria y espacios públicos en condiciones para todos.
Incentivar emprendimientos y atraer inversiones rurales.
Internet de calidad para trabajar desde el pueblo hoy.
Más actividades para que los jóvenes elijan quedarse.
Donaciones de empresas para embellecer Inés Indart.
El nombre de nuestro pueblo honra a una mujer que eligió donar sus tierras para que el ferrocarril llegara a la pampa bonaerense. Desde ese gesto generoso, Inés Indart fue creciendo de a poco, con trabajo, con familias y con orgullo campo adentro.
Don Luis Dorrego y Salas denuncia tierras "vacas" en la laguna Las Saladas, partido de Salto. Las dedica a la cría de ganado, iniciando la historia de estas tierras.
Su esposa Doña Inés Indart e Igarzábal queda como propietaria de 37.014 hectáreas. La estancia tenía 19 puestos: La Estrella, El Rincón, El Sauce, La Tardanza, San Victorio y otros que perduran en la memoria del lugar.
El Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico inaugura la estación en el ramal Rawson–Arribeños. Las tierras de la familia Indart permiten que el tren llegue a esta parte de la pampa.
Se habilita la estación del Ferrocarril San Martín. Se la bautiza Legüel, en homenaje a un lonco mapuche que habitó estas tierras.
La estación cambia a Inés Indart, en homenaje a la Sra. Inés Indart de Dorrego, donante de las tierras donde se instaló el ferrocarril. Con ese nombre nace el pueblo.
Con el auge de la agricultura las estancias se subdividen. Llegan familias, se forma la escuela, el club social, la iglesia. Inés Indart supera los 1.000 habitantes.
Energía solar propia (400 kW), restaurante, club social, escuela y una comunidad que apuesta por el regreso de sus vecinos. La estación histórica sigue siendo el símbolo más querido.